
Los que me conocen bien saben que tengo teorías extrañas para todo: una de ellas es que, si sabe organizarse bien, un persona puede vivir en el metro un par de días alimentándose a base de chocolatinas y bolsas de patatas de máquinas expendedoras.
Si esta historia es cierta mi teoría quedará invalidada, pero porque me quedé corto.
Os cuento: Nueva York (EE.UU.), un chaval con
síndrome de Asperger llamado
Frankie Hernandez se metió en problemas en su escuela (no sabemos cuáles). De alguna manera creyó que se iba a meter en problemas por ello en casa… y decidió
desaparecer.
Así, se metió en el metro y desapareció sin dejar rastro, sin decir nada a nadie… y, lo que es más extraño, sin que ninguna cámara del suburbano le filmase.
La familia, desesperada había llamado a la policía, había colgado carteles… pero
once días después recibieron la llamada de un vigilante de la estación de Coney Island diciendo que había encontrado sano y salvo al chico.
¿Cómo había hecho Frankie para sobrevivir tanto tiempo? Al parecer llevaba dinero suficiente para comprar bolsas de snacks en los puestos y chocolatinas y bebidas en las máquinas expendedoras. Y respecto a cuestiones de aseo y descanso, al parecer estuvo usando el WC de la estación de Stillwell Avenue para dormir y otras cosas.
Lo más curioso del asunto es que, como prueba, Frankie tenía su mochila llena de envoltorios de comida perfectamente doblados. ¿Estamos ante una curiosa “prueba de superviviencia” o ante algo parecido al caso del “niño del globo” pero en su variedad subterránea? No lo sabemos. Si alguien quiere comprobar si la hazaña es posible, que no se corte… y que envíe fotos.
fuente: Once días en el metro No Puedo Creer –Noticias