
Maité Roël, de Bovekerke (Bélgica), es la víctima más joven de la Primera Guerra Mundial. Como víctima bélica discapacitada, porta una tarjeta de veterana que le permite acceder a las tarifas ferroviarias económicas, aunque cuando la usa recibe miradas de incredulidad y sospecha. Röel tenía solo nueve años cuando una bomba de la RAF fue lanzada a una hoguera de forma inadvertida, destrozándole la pierna. Ha pasado 29 veces por el quirófano y durante 10 años ha sufrido adicción a la morfina.
“Nos fuimos de campamento con los Scout a Wetteren, lugar por cierto que según recuerdo había sido un viejo campamento militar”, recuerda Maité lentamente. Lleva rastas diminutas en el pelo que le caen por la cara y un anillo de plata en la nariz – su rostro no se corresponde con la víctima habitual de la primera gran guerra. “Sucedió el 6 de julio de 1992. No sabía nada sobre la guerra. Recuerdo que entre todos hicimos un fuego, usando ladrillos para bordear el fuego, mientras que otros niños tiraban troncos al fuego. Estaba cansada, así que me coloqué cerca del fuego para poder dormir. Luego hubo una explosión súbita, me desperté y vi las chispas de la explosión. Todo el mundo corría y gritaba y yo intentaba levantarme, pero no podía. Luego todos se quedaron mirándome, así que bajé la mirada y vi que tenía la pierna izquierda colgando, unida por un trozo de piel.”
Roël está al cuidado del Instituto Belga de Asuntos para Veteranos y Víctimas de Guerra. No tiene ningún interés en aprender sobre la guerra que tanto ha afectado su vida.
Enlaces:
Independent (vía
Neatorama).
(Crédito imagen: Laurent Lenclud)
fuente: Maite Röel, la víctima más joven de la Primera Guerra Mundial | Maikelnai's blog